Potencial para ser gran exportador de mangos.

Cuando el árbol de mango tiene una gran altura o mejor dicho cuando supera los cuatro metros, se hace difícil la cosecha, como también cualquier cuidado cultural que se desea aplicar.

Aquellos árboles que no son muy viejos, y cuya altura no es tan elevada, se le aplicará una poda que logre reducir la altura a 2.5 metros hasta 3.0 metros. Esa poda debe ser seguida de podas de las yemas terminales cada tres meses, con la finalidad de parar el crecimiento vertical y estimular la ramificación y el desarrollo horizontal.

Estas podas, además, cada tres meses van a regular los flujos de forma que cuando se acerque la floración, como señalamos en el artículo anterior, no se practique la última poda, y el próximo flujo en vez de foliar va a ser floral (floración) y la planta va a tener uniformidad en toda la planta florecida.

En el caso de árboles viejos muy altos, se aconseja la poda severa o de rejuvenecimiento. Esta poda consiste en cortar el árbol a la altura del pecho de un hombre de estatura normal (es decir de 1.0 metro a 1.5 metros de altura), haciendo un corte inclinado y colocando en la herida pintura blanca de aceite o una lechada de cal. Los brotes surgirán a los pocos días de la poda y se debe practicar lo que señalamos en el otro tipo de poda, o sea, la poda trimestral para asegurarnos de que habrá un crecimiento horizontal y muy poco crecimiento vertical. Cuando se practica este tipo de poda severa, no habrá floración en ese año, por lo que se puede continuar las podas trimestrales hasta el segundo año y tres meses antes de la floración (septiembre), dar la última poda. Una floración uniforme y muy intensa es señal de que se manejó bien esta labor, la cual debe ser continuada inmediatamente después de la cosecha, para nuevamente estimular la brotación de nuevas ramas y mantener la planta con baja altura y con flujos uniformes. Se ha determinado que en las podas severas, solo de un 2% al 5% de las plantas de mangos podadas podrían secarse o morir.

Cuando hay una abundante floración pero la cosecha no es muy buena, es una señal de que las flores no fueron polinizadas y por lo tanto no hubo fecundación y por esa razón no hay frutos. Se observan muchos frutos pequeños que caen diariamente al suelo, ¿qué significa esto?. Esto quiere decir que ese pequeño fruto no estaba fecundado, por lo tanto no podía generar una sustancia llamada auxina (regulador de crecimiento), la cual impide que se forme otra sustancia denominada ácido abscísico. Al formarse esta sustancia (el ácido abscísico), al no estar presente la auxina en el pedúnculo de la pequeña fruta, esta se desprende y se cae al suelo. Esa es la razón por la cual los productores de mango deben tener suficiente cantidad de colmenas de abejas bien distribuidas en toda la plantación. Las abejas buscando el polen y el néctar de las flores de mango, para elaborar los alimentos de las crías y la miel, llevan el polen viable al estigma de las flores que visitan y al caer el polen en el estigma, inmediatamente comienza la formación del tubo polínico y la fecundación del óvulo. Esa flor fecundada es la que culmina con la formación del fruto y la semilla.

En cuanto a la poda, existen maquinarias muy efectivas en la realización de esta práctica bien hecha, utilizando un reducido personal y sobre todo con gran rapidez. Por el alto costo de estos implementos, no se recomienda su utilización en pequeñas extensiones. Para las plantaciones existentes en el país se puede realizar esta práctica, con el uso de la sierra mecánica de motor, con colines, tijeras de podar y serrucho.

En ningún momento hemos mencionado lo que tanto preocupa a los agricultores dominicanos sobre la influencia de la luna en sus diferentes fases, en los árboles recién podados. En realidad no tiene importancia y los productores no deben guiarse de la luna y sus períodos. La intensidad de la luz de la luna es tan baja que no logra la fotosíntesis en las hojas de las plantas. Inmediatamente termina la cosecha del mango es el mejor período para realizar la poda y luego se continuarán realizando las podas de las yemas terminales trimestralmente, hasta la última que debe efectuarse tres meses antes de la floración.

La influencia de la luna en el desarrollo vegetal es un tema que siempre está vigente en la cultura de la ruralia nacional. Cuando le hicimos la pregunta en el 1957 sobre la influencia de la luna en los cultivos, al profesor de la Escuela Agrícola Salesiana ubicada en Moca en esa época, el ingeniero de nacionalidad italiana Rosario Pilonero fue rápido en contestar “Científicamente está demostrado que la luna no tiene ninguna influencia en el desarrollo y productividad vegetal”. Luego, en los estudios de M.S. en el IICA (CATIE, Turrialba, Costa Rica) formulé la misma pregunta al doctor Ludwig Muller de nacionalidad alemana, fito-fisiólogo e investigador, autor de varios libros sobre fisiología vegetal.

Su respuesta fue inmediata “no hay ninguna influencia, la intensidad de la luz de la luna no produce fotosíntesis por lo tanto no tiene importancia en la vida de las plantas”. En el 1974 la misma interrogante fue formulada al doctor Eddy Álvarez, fito-fisiólogo en frutales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. “No existe ninguna relación de la luna con el desarrollo y producción vegetal”.

El doctor Álvarez, un gran científico dominicano, que después de obtener su título de Ph.D. en fisiología vegetal en los E.U., decidió quedarse en Puerto Rico como profesor- investigador en la UPR, Recinto de Mayagüez. Tuve la oportunidad de tomar varios cursos en la especialidad de fruticultura, con el doctor Eddy Álvarez.

Fuente Listin Diario

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